Hay que ver lo rápido que se olvida la gente de todo y qué poco le cuesta, eh.
Con toda mi sinceridad, debo decir que os admiro.
Admiro ese valor para olvidar cosas que han sido (supuestamente) tan importantes en vuestra vida.
Admiro vuestra capacidad de ignoración.
Admiro vuestra manera de sustituir a la gente,
de reemplazarla.
A veces creo que no encajo en este mundo,
que mi sentimiento es demasiado fuerte
y que poca gente lo valora...
Y mi día a día me lo confirma.
Las pocas experiencias que he tenido, no han sido muy gratas, que digamos, y eso solo empeora mi manera de ver las cosas. Yo soy muy feliz, no confundamos, tengo un novio estupendísimo y una familia que me adora, pero aun así, siempre está ahí el pequeño cajón de mierda entreabierto. Cuando estoy sola, de noche, sin nada que hacer ni que pensar, el cajón se va abriendo lentamente y toda la mierda se esparce, sin que pueda hacer nada para evitarlo. Por eso simplemente me limito a escribir aquí, para desahogarme y no tener que tocar los cojones a nadie.
Admito que soy una persona que, a la que le dan un poquillo de confianza y risas, ya se deja llevar, y puedo llegar a querer muchísimo a alguien en cero coma si me demuestra lo justo y necesario. Mentiría si dijera que eso no es malo, porque lo es. Como bien puse en el comienzo de esta entrada, admiro a esa gente que te quiere como a nadie, y que, si pasa algo, en vez de entregarse al máximo para intentar arreglarlo, pasan de ti como de la mierda, como si nunca hubieras sido absolutamente nada para aquel puto ser asqueroso.
Pero bueno, en el fondo...
¿que más da?
si quien realmente te quiere... a tu lado siempre está.
O eso dicen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario