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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Poquito a poco.

Quiero achucharte.
Quiero susurrarte al oído lo mucho que te quiero...
   y lo mucho que me importas.
Quiero ser tu mejor coincidencia, tu serendipia.
Quiero echarte de menos.
Quiero que nuestras palabras clave sean sofá, manta y series.
Quiero engordar junto a ti.
Quiero escuchar todas las canciones del mundo entero.
Quiero pasear por la playa mientras filosofeamos juntos.
Quiero ver mil amaneceres contigo, y millones de atardeceres.
Quiero contemplar cosas tan bonitas como noches estrelladas, o tus ojos.
Quiero viajar contigo a todas partes.
Quiero ver la aurora boreal a tu lado.
Quiero recorrer las montañas que haga falta.
Quiero pasar frío y así tener una excusa para que me abraces.
Quiero mirarte y saber lo que quieres decir sin que abras la boca.
Quiero que me mires y sepas lo que quiero decir sin abrir la mía.
Quiero recorrer cada centímetro de tu cuerpo con las yemas de mis dedos 
   y que se te ponga la piel de gallina cada vez que lo hago.
Quiero besarte y saborear ese delicioso helado de menta y chocolate que siempre comes.
Quiero morderte el labio inferior, y que tu muerdas el mío.
Quiero que tus lunares conformen mi galaxia.
Quiero que mis dedos nunca dejen de acariciar tu pelo,
   ni de tirar de él cada vez que me provocas un orgasmo.
Quiero despertarme todos los días contigo a mi lado.
Quiero seguir sintiendo mariposas en el estómago cuando voy a verte y hace días que no lo hago.
Quiero que tengamos hijos.
     Que me cuides,
                               que los cuides
                                                        y los cuidemos.
Quiero envejecer junto a ti.
Quiero que nunca me dejes.
Quiero llegar a ser la mejor cereza que podía completar ese par.
Y abandonar este mundo habiendo vivido contigo muchas más cosas de las que acabo de mencionar.


Aunque sé que puede ser precipitado decir todo esto, prefiero arriesgarme.

                                                                                                                                                                 Te quiero muchísimo, amor.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Dónde quedó el respeto?

Son las dos menos cuarto y hace un sol de la hostia. Otro día más perdido entre las paredes de la universidad. Corro para llegar a tiempo al bus y que no me cierren las puertas en la cara, como me ha pasado tantas otras veces. Llego sudando debido al jersey de lana, pero llego. Observo los rostros de cansancio y de agobio mientras voy llegando al final de la cola kilométrica visualizando ya cuan fresquita y cómoda estaré según entre al bus.... pero oh, vaya, está lleno. Aún así consigo ocupar el sitio donde reposaba una vieja mochila gris, y me pongo los auriculares para anular el ruido de la humanidad, pasando a estar completamente inmersa en mi mundo. 

Me espera media hora de trayecto.

Esa breve tranquilidad se esfuma cuando al llegar a la primera parada, que está tan sólo a unos cinco minutos, suben una media de diez ancianos agotados debido a la edad y al bochorno que hay en la calle. Así que cojo mis cosas y me levanto, cediéndole mi sitio a una señora bajita, algo delgada y teñida de rubio, la cual me lo agradece unas tres veces y se disculpa otras más. Acto seguido contemplo el resto del bus, comprobando que, efectivamente, más de la mitad de pasajeros son adolescentes y universitarios. Los miro uno a uno con cara de desprecio, para ver si alguien se inmuta, pero qué va, ni uno. 

¿Dónde quedó el respeto? Llevo un cabreo bastante considerable.

Y tal vez pareceré exagerada, pero me revienta ver como las personas son tan egoístas y solamente piensan en ellas mismas, sin tener una pizca de empatía y pensar que ellas también llegarán a esa edad algún día. De verdad que es algo que me supera totalmente, me sorprende ver hasta que punto llega el ser humano, siendo capaz de presenciar como una persona mayor está sufriendo por mantener el equilibrio y no haciendo nada al respecto. Y sí, probablemente te joda ir media hora de pie por ceder tu asiento, lógicamente, pero yo creo que debería proporcionarte mucha más satisfacción el hecho de ver como contentas y ayudas a una persona con un simple acto que no quedarte en tu puto sitio. Que ya sé que no todas las personas mayores son gente adorable y simpática, eso lo tengo muy claro. Y también sé que muchas de ellas no tienen el respeto adecuado o se pasan las normas por el forro (incluso más que algunos adolescentes), pero aun así, creo que eso no justifica nada ya que ellos siguen siendo personas mayores.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Crecer, mi gran temor.

Me he dado cuenta de que tengo mucho, pero que mucho miedo, a crecer.

Sí, puede parecer absurdo, pero para mí no lo es. Tengo miedo a entrar en esa etapa adulta. Ya tenía miedo a cumplir los dieciocho, pero eso ya lo superé. No quiero pasar a tener un día a día rutinario, aburrido y sin ningún tipo de placeres. Ya sé que no tiene porque ser así, pero todos sabemos que cuando tenemos un miedo, lo vemos mil veces peor de lo que es, por lo tanto, así es como veo yo la adultez, terrible. 
Temo a envejecer. A ver como mi cara cambia lentamente y a como empiezan a manifestarse las arrugas en mi piel, la cual empezará a ser más flácida y colgante a medida que pasen los años. Esos queridos años que se esfuman tan rápido como un suspiro. Y cada vez más, y más... Hasta que llega un día que ya no hay vuelta atrás y te has convertido en un anciano de 90 años sin aspiraciones ni ganas de hacer nada, con una vida teóricamente apacible, pero realmente tan y tan vacía. Sólo veo una cosa buena, y son los nietos. Esos pequeñajos por los que darías todo y más, aunque a veces te saquen completamente de quicio con sus travesuras... 

En fin, lo malo es que por mucho miedo que tenga, es algo que va a pasar sí o sí, ya que Peter Pan y el país del nunca jamás no creo que existan, aunque estaría bastante bien. Así que, solamente me queda intentar ver el vaso medio lleno y no medio vacío, e intentar aprovechar estos años tan efímeros, que en dos días la palmo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Wake me up.

Hoy me apetece que leáis una canción que a mí, personalmente, me encanta. Me encanta por el mero hecho de hablar con tanta sencillez, pero a la vez, con tanto sentimiento, como lo hace Ed Sheeran. Habla de escenas simples pero bonitas y llenas de amor, escenas tan naturales, tan espontáneas, que me transmite a la perfección ese sentimiento tan humilde que siente por esa misteriosa chica. Ahí os dejo la letra, espero que os guste tanto como a mí:


I should ink my skin with your name
and take my passport out again
and just replace it
See I could do without a tan
on my left hand
where my fourth finger meets my knuckle
and I should run you a hot bath
and fill it up with bubbles
Cause maybe you're loveable
maybe you're my snowflake
and your eyes turn from green to gray
in the winter I'll hold you in a cold place
and you should never cut your hair
'cause I love the way you flick it off your shoulder
And you will never know
just how beautiful you are to me...
but maybe I'm just in love
when you wake me up.
And would you ever feel guilty
if you did the same to me
would you make me a cup of tea
to open my eyes in the right way
and I know you love Shrek
'cause we've watch it twelve times
but maybe you're hoping for a fairytale too
and if you DVD breaks today
you should've got a VCR
because I've never owned a blueray, true say
Now I've always been shit at computer games
and your brother always beats me
and if I lost, I'll go across, and chuck all the controllers at the TV
and then you laugh at me
and be asking me
if I'm gonna be home next week
and then you'd lie with me 'til I fall asleep
and flutter eye lash on my cheek between the sheets
And you will never know
just how beatiful you are to me
but maybe I'm just in love
when you wake me up
And I think you hate the smell of smoke
you always trying to get me to stop
but you drink as much as me
and I get drunk a lot
so I'll take you to the beach
and walk along the sand
and I'll make you a heart pendant
with a pebble held in my hand
and I'll carve it like a necklace
so the heart falls where you chest is
and now a piece of me is a piece of the beach
and it falls just where it needs to be
and rests peacefully
so you just need to breathe to feel my heart against yours now
against yours now...
'cause maybe I'm just in love
when you wake me up.
Maybe I'm just in love
when you wake me up.

Maybe I fell in love
when you woke
me
up.




Y para los que no se os de muy bien el inglés, aquí tenéis la letra traducida: